
Acabo de llegar de ver la película "Al final del Camino" y me ha gustado. Y me ha entrado la morriña... La "saudade" como dicen en portugués. Así que me he puesto a recordar cómo empezó todo.
Mi afición por el Camino, ya lo conté en mi otro blog, empezó un día lluvioso mientras buscaba algo nuevo que leer. Encontré una guía que hablaba de una parte de la ruta y a partir de ese momento empecé a buscar información sin parar. En esos momentos aún no existía internet de manera generalizada, así que me dediqué a buscar libros en las bibliotecas públicas. No sé bien qué fechas corrían, pero sí que pasaron años hasta que pude por fín hacer el Camino, en 2003. Se alinearon los planetas y por aquellas cosas de la vida, en el trabajo me dieron 34 días de vacaciones. Ví entonces que aquella oportunidad no podía dejarla pasar. Pero tenía un pequeño problema: no tenía compañía con la que ir. Había hablado de mis planes a mucha gente, pero nadie se apuntaba a acompañarme. Y se daban situaciones curiosas: había amigos que me decían que les gustaría ir, pero que yo no veía en un viaje como aquel, y a la gente que yo sí creía que encajaba en aquella aventura, no les atraía la idea. Así que me conecté a un par de foros en internet y puse un anuncio que decía algo así como que quería hacer el Camino entero y que si alguien iba a hacerlo por aquellas mismas fechas, podríamos ir juntos. Ya entonces hubo peregrinos experimentados que me dijeron que no me preocupara por empezar sola, porque caminando encontraría gente con la que ir, pero a mí no me convencía la idea.
Un día, recibí un mail de Encarni. Me decía que ella también estaba pensando en hacer el Camino, aunque sólo desde Roncesvalles a Burgos. También ella era novata. Tenía muchísima ilusión por convertirse por fín en una peregrina, igual que yo. Me dijo que ya había contactado con dos personas más y que estaban planeando encontrarse en Roncesvalles, para ir andando juntos. Uno de ellos era Jose, de Sevilla, que quería hacer el Camino entero y la otra, Blanca, de un pueblecito de Navarra, cercano a Pamplona. Todo sonaba muy bien, pero nuestras fechas de vacaciones no encajaban, así que creímos que no podría ser, nos deseamos suerte y dejamos de enviarnos mails.
A los pocos días, recibí un mensaje de un chico llamado Carlos, de Valencia, que también buscaba compañeros de Camino. Tampoco sus fechas encajaban con las mías y además él sólo quería hacer unas cuantas etapas. Le escribí a Encarni para decirle si quería que le diera su mail a Carlos, porque parecía que él sí que podría ir con el resto del grupo y me dijo que le parecía bien. Pero finalmente no se pusieron de acuerdo y la cosa no llegó a buen puerto. Por mi parte, yo me había quedado con las ganas de poder ir con Encarni y los demás, y cuando me facilitaron en el curro cambiar las fechas, las adecué a las que ellos tenían previstas y supe por fín que ya tenía compis de fatigas.